“CÓMO CAMBIAN LOS TIEMPOS”
Muchas personas piensan que los tiempos
cambian para mejorar las cosas necesariamente.
En algunos aspectos de la vida esos cambios
los podemos corroborar fácilmente pues la ciencia y la tecnología nos muestran
muchísimos avances para beneficio nuestro.
En la medicina por ejemplo los avances del
Láser nos permiten ser librados de los
molestos litos en nuestro organismo sin mayor problema, incluso podemos
recurrir a medicamentos de origen natural para deshacernos de ellos sin llegar
a la terrible intervención quirúrgica por medio del bisturí.
En las comunicaciones, la enseñanza, en
fin, en los diversos campos de la vida diaria vemos claramente dichos avances.
En donde creo que no existen tales avances
porque “el tiempo no ha mejorado las cosas”, es en el conocimiento bíblico por
parte del ciudadano común.
En la época antigua la Iglesia Católica
sometía al pueblo con el Latín, manteniendo un control férreo sobre el
conocimiento bíblico, dejando fuera a cualquier hijo de vecino que se sintiera
atraído por la Palabra de Dios, dejando fuera del conocimiento bíblico a todos
los que no pertenecían al clero.
Dicha ignorancia era generada exprofeso por
la Iglesia Católica para mantener el control del pueblo, para no perder sus
privilegios, sus ganancias económicas, todo ello lo narra la historia.
Hoy en día el desconocimiento bíblico entre
nuestra sociedad, llámese adultos, ancianos o jóvenes, es enorme; la ignorancia de la Palabra ya no
es inducida como en antaño, hoy es el mundo y sus deleites, la apatía, el
desgano de conocer de las cosas de Dios, es la falta de cultura bíblica en los
hogares, si sometemos a un pequeño examen a las personas que conocemos que no
son asiduos asistentes a algún templo, veremos que tan sólo al mencionarles el
tema de la biblia muestran cierto desgano, incluso rechazo a tratar el tema.
Hoy día a la juventud le puedes hablar de
música, de los actores y cantantes más famosos, de sus giras, sus parejas, sus
escándalos, del face, del twitter, de
los mensajes de texto, de las apps, de cualquier red social, etc., etc., de
todo ello están al día, pero de las cuestiones bíblicas el resultado no es
alentador.
A los adultos según se trate de hombre o
mujer te podrán hablar de los partidos de futbol, box, luchas, o de las novelas, de los “reality shows”,
según sea el caso, pero hablar de la biblia
es como ponerte los guantes arriba del ring, lo mismo que ocurre cuando
hablas de política y eres simpatizante del partido político contrario.
Pero recordemos que LOS TIEMPOS NO CAMBIAN
LAS COSAS, somos nosotros los que día a día con nuestra participación
realizamos ésos cambios.
Es a nosotros los cristianos a quien
corresponde de manera suave pero firma el ir compartiendo el evangelio con todas
y cada una de aquellas personas que diariamente vemos, que tratamos, en el
trabajo, en la escuela, con los amigos de nuestros hijos, nuestros vecinos, es
con ellos con quienes debemos de una manera aparentemente desinteresada, cumplir
con la gran comisión que Cristo dejó, sin prisas, pero constantes, de manera
que despertemos interés en lugar de rechazo.
Seamos parte del ejército que se hace
necesario para derribar esa barrera que
es la ignorancia del evangelio, seamos como obreros incansables en la obra del
Señor para ganar almas para Cristo, sin importarnos que en el camino nos den
con la puerta en la nariz, que se burlen a carcajadas en nuestra cara, que nos
insulten, nos critiquen, nos menosprecien, etc., etc., busquemos constantemente
al mundo inconverso para Cristo.
Los tiempos no cambian las cosas, somos
nosotros los cristianos los que debemos predicar el evangelio para cambiarlas,
somos nosotros los instrumentos que Dios utiliza actualmente para que todos
aquellos que les compartamos la Palabra reciban la semilla que producirá frutos
para vida eterna.
No nos concretemos a cierta actividad y con
ello creamos que estamos cumpliendo con la gran comisión, el mundo inconverso
nos rodea, y es a todos ellos a quien se debe compartir el evangelio, A TODOS
LOS QUE NOS RODEAN DIARIAMENTE, no a un sector, no a una clase, NO, nuestro
deber es para con todos aquellos que está esperando las buenas nuevas en su
vida, DIOS NO HACE DISTINCIONES, NO LAS HAGAMOS NOSOTROS.
La invitación es a reflexionar sobre el
territorio sobre el cual estás librando la batalla diaria, es para que te
pongas en acción en todos y cada uno de los frentes de batalla que Dios te pone
al alcance de la mano, recordemos que somos llamados a transformar éste mundo
compartiendo el evangelio, somos llamados a presentar las manifestaciones del
Espíritu Santo en la vida de todo necesitado, no seamos selectivos, o
sectarios, iniciemos con nuestra propia casa y de allí a toda criatura, sin
barreras, sin fronteras, sin limitantes auto impuestas.
QUE DIOS BENDIGA A TODOS Y CADA UNO de los
que leyendo la presente reflexión sean movidos por el E. S. y compartan el
evangelio denodadamente.
ZARGOTEAM
JT/VER/MX/ ABRIL 21/2013
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